
J.D. Salinger fue considerado en algún momento, el más importante escritor de los Estados Unidos con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en algún momento volvió su espalda a las adulaciones y al éxito y simplemente se retiró, se dejó de ver por años y años, hasta que falleció ayer en su casa en Cornish New Hampshire, donde vivió recluido por más de 50 años.
Su representante literario Harold Ober Associates, anunció su fallecimiento, señalando que éste se había producido por causas naturales.
La gran reputación literaria de David Salinger está basada en un conjunto relativamente pequeño, pero muy influyente, de producciones literarias publicadas. Particularmente célebre es su conocida novela “El Guardián en el Centeno” ( Nombre original: “The Catcher in the Rye”) . También escribió “Nine Stories” y dos compilaciones, cada una con dos historias largas acerca de la familia Glass: “Franny and Zooey” y “Raise High the Roof Beam, Carpenters and Seymour: An Introduction”
“El Guardián en el Zenteno” fue publicada en 1951 y su primera frase, haciendo un eco distante del estilo Mark Twain, de alguna manera introduce una nota nueva en el estilo literario norteamericano, cuando dice: “ Si realmente quieren escuchar de lo que les voy a contar, probablemente lo primero que van a querer saber es dónde nací y cómo fue mi miserable niñez y con qué estaban ocupados mis padres antes que me tuvieran y toda esa porquería estilo David Copperfield, pero no me siento como para meterme en eso, si quieren saber la verdad”.
Muchos no sabían cómo tomar “El Guardián en el Zenteno”, incluidos bibliotecarios y profesores de literatura, pero la realidad es que se convirtió rápidamente en un best seller y su narrador y personaje principal, Holden Caulfield, un adolescente expulsado del colegio, se convirtió en el truhán literario más conocido de la literatura norteamericana, tal vez solo comparable con Huckleberry Finn, el memorable personaje de Mark Twain.
“El Guardián en el Zenteno” se convirtió en un libro de culto, en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Holden Caulfield, su principal personaje llegó a representar al adolescente irreverente, con su sentido controvertido de la moralidad y su desconfianza intuitiva pero profunda del mundo de los adultos.
La vigencia de esta novela es indiscutible. El gran escritor y potencial Nobel de Literatura Philip Roth ha dicho: “ La respuesta de los jóvenes universitarios al trabajo de Salinger indica que él, más que nadie, no ha dado vuelta su espalda a los tiempos, sino, en lugar de ello, se las ha arreglado para poner el dedo en todas aquellas luchas de relevancia que ocurren hoy entre la persona y la cultura”.
Algunos críticos fueron más admiradores de su trabajo “Nine Stories”, la que fue publicada en 1953 y que influyó muchísimo desde el punto de vista literario en autores precisamente como Philip Roth y John Updike, este último lamentablemente fallecido en año recién pasado. Estas historias son muy agudas desde el punto de vista de su observación social y la forma de sus diálogos. Una característica del estilo de David Salinger era su maestría en transmitir sus diálogos de una forma como realmente la gente habla y no basándose en un diálogo de corte literario.
Otro aspecto cultivado por Salinger fue aquel de la ironía literaria, a través de la validación de lo que uno realmente quiere decir, pero literalmente diciendo menos, o incluso diciendo lo opuesto de lo que uno realmente quiere decir.
Salinger definitivamente no disfrutó la fama y cuando sintió que se había transformado en una celebridad, dejó su departamento de la calle 57 en el lado Este de Manhattan y se retiró a una parcela en Cornish NH. Algunos pensaron que estaba de cierta forma cumpliendo el sueño de Holden (su personaje del Guardián en el Zenteno) de construirse “una pequeña cabaña en alguna parte con la plata que he ganado y vivir ahí por el resto de mi vida, lejos de todas las malditas conversaciones con todo el mundo”.
Muy ocasionalmente dejó su casa, excepto para ir de vacaciones a Florida o para visitar a William Shawn, el ex editor de la revista New Yorker, un personaje tan ermitaño como Salinger.
Casi nunca volvió a hablar con la prensa excepto en 1974, cuando trató de detener que se publicaran algunas de sus historias no publicadas. Dijo entonces “ Hay una paz maravillosa en no publicar. Publicar estas historias es una invasión terrible a mi privacidad. Me gusta escribir. Amo escribir. Pero escribo solamente para mi y para mi propio placer”
Pero mientras más buscó la privacidad, más famoso se hizo. Pero el gran misterio es: escribió durante los muchos años de auto reclusión?
Hay quienes han dicho, con cierta propiedad, que existirían dos novelas escritas, obviamente no publicadas, guardadas en una caja fuerte.
Se puede decir que David Salinger siempre escribió sobre personajes que no se sentían realmente “en casa” en este mundo. En sus escritos nos mostró mucho del mundo, como él lo veía, así como también de aquellos de alguna manera no puedan ajustarse a él. La tensión y los conflictos derivados del yo y el mundo fueron siempre su gran tema y por eso es que sigue teniendo una vigencia que se rehúsa terminar.


































