Anoche, el Presidente Obama hizo entrega del “Estado de la Unión”, lo cual ocurre una vez al año. Lo ha hecho dentro de un contexto de alta complejidad, por la multiplicidad de temas que preocupan a la nación estadounidense y en una alta medida también al mundo. Se ha cumplido un año de haber asumido la administración, momentos aquellos en que los Estados Unidos y el mundo vivían la peor crisis económica desde la gran depresión de los años 30. En los momentos en que asumió existía un peligro real que el sistema financiero colapsara por completo, que la industria automotriz norteamericana quebrara y que en efecto se repitiera una depresión global de la economía.
En su discurso de ayer, el Presidente Obama se comprometió a no renunciar a su ambiciosa agenda legislativa. Hizo un llamado dejar atrás el viejo estilo político que ha dividido al país y prometió focalizarse en el tema que más preocupa a la nación: el desempleo, generado por la crisis económica heredada del régimen anterior.
El Presidente Obama en un momento de su discurso se dirigió a los parlamentarios de su propio partido, como también a los parlamentarios Republicanos diciendo: “ A los Demócratas, debería recordarles que aún somos la más grande mayoría en décadas y que la gente espera que resolvamos algunos problemas, no que corramos a los cerros y si el liderazgo Republicano va a insistir que para aprobar cualquier cosa se necesitan 60 votos, esto es, una super mayoría, entonces la responsabilidad de gobernar es vuestra también. Simplemente decir que no a todo puede ser una buena política de corto plazo, pero no es liderazgo” expresó el Presidente.
Su tono fue coloquial, e incluso se podría decir que relajado. Incluso en algún momento con humor dijo que la ayuda del gobierno a los bancos podía ser tan popular como un “tratamiento de conductos”. Pero en algún momento su tono cambió hacia una defensa de lo que ha sido su gestión durante el primer año. Recordó correctamente que él heredó una montaña de problemas, un país involucrado profundamente en dos guerras simultáneas y un país al borde de una depresión económica mayor. Así y todo, recalcó el hecho que “lo peor de la tormenta ha pasado, pero aún queda el daño que dejo”.
Un aspecto que el Presidente trató de dejar claro en todo momento fue el hecho que el eje de su atención hoy es la economía y la creación de nuevos empleos. Mencionó específicamente ventajas tributarias para los pequeños negocios y más acceso a créditos bancarios.
El Presidente Obama prometió en su campaña luchar por la transparencia en los asuntos públicos y anoche hizo un reconocimiento que sobre esto debe hacerse mucho más señalando que existe una crisis de confianza que hay que reconocer y enfrentar. Hizo un fuerte llamado a los lobistas para que publiquen cada contacto que hacen en el Congreso a nombre de algún cliente. En algún momento expresó una crítica abierta a la Corte Suprema, señalando que un fallo reciente de ésta última podría abrir las compuertas para los “intereses especiales” y tal vez la posibilidad que empresas extranjeras puedan ejercitar cierta influencia en las campañas políticas al interior de los Estados Unidos. Uno de los miembros de la Corte Suprema, el Juez Samuel Alito rompiendo con el decoro que debe tenerse en eventos así, movió su cabeza y boca como señalando “eso no es verdad”.
En resumen, un discurso centrado en demostrar que a pesar de los grandes y ambiciosos temas de su agenda, el Presidente continúa comprometido en la resolución de los problemas que día a día deben enfrentar muchos americanos, pero al mismo tiempo dejando en claro que los grandes temas deben seguir siendo enfrentados y resueltos.

































